miércoles, 10 de febrero de 2016

INFECCIONES DE TRANSMISIÓN SEXUAL


Las infecciones de transmisión sexual (ITS) ―también conocidas como enfermedades de transmisión sexual (ETS), y antes como enfermedades venéreas― son un conjunto de afecciones clínicas infecto-contagiosas que se transmiten de persona a persona por medio del contacto sexual que se produce, casi exclusivamente, durante las relaciones sexuales. Sin embargo, pueden transmitirse también por uso de jeringas contaminadas o por contacto con la sangre u otras secreciones, y algunas de ellas pueden transmitirse durante el embarazo o el parto, desde la madre al hijo.

La mayor parte de las enfermedades de transmisión sexual son causadas por dos tipos de gérmenes: bacterias y virus, pero algunas también son causadas por hongos y protozoarios.

Para prevenir las enfermedades de transmisión sexual (ETS) son:

-Educación sexual oportuna para conocer las enfermedades de este tipo y la forma de contagio.

-Higiene de los órganos sexuales. Se debe practicar el baño diario con jabón y el secado cuidadoso de los genitales.

-Utilización de mecanismos protectores como el condón o preservativo cuando se tenga alguna relación sexual.


EPIDEMIOLOGÍA

Las tasas de incidencia de las ITS (Infecciones de Transmisión Sexual) siguen siendo altas en la mayor parte del mundo, a pesar de los avances de diagnóstico y terapéuticos que pueden rápidamente hacer que los pacientes con muchas ETS no se vuelvan contagiosos y curar a la mayoría. En muchas culturas, las costumbres sexuales cambiantes y el uso del anticonceptivo oral han eliminado las restricciones sexuales tradicionales, especialmente para las mujeres y, sin embargo, tanto los profesionales de la salud como los pacientes tienen dificultades para tratar abierta y sinceramente los problemas sexuales. Adicionalmente, la difusión mundial de bacterias drogorresistentes (por ejemplo, gonococos resistentes a la penicilina) refleja el uso erróneo (excesivo) de antibióticos y la extensión de copias resistentes en las poblaciones móviles. El efecto de los viajes se hace más evidente con la difusión rápida del virus del sida (HIV-1) de África a Europa y al continente americano a finales de los años setenta.

Las prevalencias de ITS observadas con frecuencia en las adolescentes sexualmente activas tanto con síntomas del tracto genital bajo como sin ellos incluyen

v  Clamidia (10-25 %),
v  Gonorreas de Neisseria (3-18 %),
v  Sífilis (0-3 %),
v  Trichomonas vaginalis (8-16 %), y
v  Virus del herpes simple (2-12 %).

Entre muchachos adolescentes sin síntomas de uretritis, las tasas aisladas incluyen C. trachomatis (9-11 %) y gonorreas de Neisseria (2-3 %).


En 1996, la OMS estimaba que más de un millón de personas se infectaban diariamente. Cerca del 60 % de estas infecciones ocurren entre menores de 25 años, y el 30 % de estos tienen menos de 20 años. Entre los 14 y los 19 años de edad, las ITS ocurren con más frecuencia en muchachas que muchachos en una proporción casi de 2:1; esto se iguala en ambos sexos hacia los 20 años. Se estima que 340 millones de nuevos casos de sífilis, gonorrea, clamidia y de tricomoniasis se dieron en el mundo entero en 1999.

Actualmente, cada año se dan cerca de 400 millones de nuevos casos en todo el mundo. El 90 % entre los 15 y los 30 años, y sobre todo en menores de 25 años, solteros y sexualmente activos, además de los niños que nacen infectados. De esos 400 millones casi 300 millones son de sífilis, gonorrea y sida.


PREVENCIÓN

Limitación de parejas

Se reduce mucho el riesgo de transmisión si las dos partes hayan recibido una revisión médica, con examen de sangre, para saber que no existen estas infecciones en la persona, y si se limiten en adelante las parejas a aquellos que hayan tenido igual revisión. En los EE.UU. hay un certificado, completamente voluntario, en que unos médicos, bajo su propio membrete, certifican que el individuo nombrado está libre de organismos de transmisión sexual. Todas las grandes compañías de porno, que suelen negar el uso del condón, exigen este certificado. Aun así, ya que los test no son perfectos y a veces para un resultado positivo tienen que pasar semanas desde la transmisión, el riesgo se disminuye mucho, pero no se elimina. 

La monogamia ni teóricamente es una solución perfecta. Un virgen puede tener una enfermedad de transmisión sexual. Se transmiten, incluido el virus del SIDA, de madre a hijo durante el parto. Una pareja monógama, con los dos libres de microorganismos relevantes, es lo perfecto. Pero es igualmente perfecto un grupo de tres o más, todos revisados por médicos, sin contacto sexual con persona fuera del grupo. Aunque se pensaría que es más segura una pareja de sólo dos, no es así. Son abundantes los casos en que una pareja supuestamente monógama, se infeccione por la falta (sexo con una persona sin revisión médica) de uno de ellos, generalmente pero no siempre el varón. Las agrupaciones sexuales en que todo se discute son más seguras.


La masturbación y el sexo telefónico son libres de riesgo alguno, a no ser emocional. También la abstinencia: eliminando el sexo, se evitan las enfermedades de transmisión sexual.

Preservativo

Los preservativos o condones proporcionan protección cuando se utilizan correctamente como barrera desde/hacia el área que cubren. Las áreas descubiertas todavía son susceptibles a muchas ETS. En el caso del VIH, las rutas de transmisión sexual implican casi siempre el pene, puesto que el VIH no puede esparcirse a través de la piel intacta; así, al proteger el pene de la vagina o del ano con un condón usado correctamente, se impide con eficacia su transmisión. Un líquido infectado en una piel rota que llevase a la transmisión directa del VIH no sería considerado “transmitido sexualmente”, pero puede ocurrir teóricamente durante el contacto sexual; esto puede evitarse simplemente dejando de tener contactos sexuales cuando se tiene una herida abierta. Otras ETS, incluso infecciones virales, se pueden prevenir con el uso de los condones de látex como barrera.

Los condones están diseñados, probados y manufacturados para no fallar nunca si se usan apropiadamente. Aun así, el condón nunca es un cien por ciento seguro.

El uso apropiado exige:

·    No poner el condón demasiado firme en el extremo, dejando 1 o 2 cm en la extremidad para la eyaculación. Si se coloca el condón muy apretado, es posible que falle.
·    Usar un condón nuevo para cada encuentro sexual.
·    No usar un condón demasiado flojo, pues puede hacer fracasar la barrera.
·  No voltear el condón después de haber terminado, aunque no haya habido eyaculación.
· No usar condones elaborados con sustancias diferentes al látex y el poliuretano, pues no protegen contra el VIH.
·   Evitar dejar el condón en el calor porque pueden desgastarse.
·  Evitar el uso de lubricantes basados en aceite (o cualquier cosa que contenga aceite) con los condones de látex, ya que el aceite puede hacer que se rompan
·  Evitar el doble uso de condón, pues la fricción entre ambos puede hacer que se rompan.


EL TRABAJO SEXUAL: CAUSA IMPORTANTE EN LAS ETS

El trabajo sexual por las actividades propias de su ejercicio, expone a quienes lo practican a riesgos de todo tipo, como la violencia en sus diversas manifestaciones, afectaciones psicológicas por el estigma social e infecciones de transmisión sexual (ITS) y virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

La atención que se presta a las enfermedades de transmisión sexual (ETS) en relación con el trabajo sexual no es algo nuevo, siendo el VIH el problema más reciente desde la visión médica atada a discursos y prácticas morales sobre el uso del cuerpo como una actividad económica.

 Cuando el VIH se identificó por primera vez, quienes se señalaron de inmediato como culpables fueron los trabajadores del sexo, siendo portadores potenciales de una enfermedad fatal. Este señalamiento produjo efectos sociales -que no en todos los casos fueron positivos- en las personas vinculadas al trabajo sexual, se desarrollaron respuestas de diferentes proporciones alrededor del mundo, desde medidas represivas hasta movilizaciones eficaces de la comunidad y programas de salud pública.

 El trabajo sexual fue juzgada como un mal inevitable, un cáncer social y una enfermedad de la sociedad, por ello se luchó para combatirla y erradicarla.  Se percibió desde diferentes ángulos, por una parte, era una actividad que atentaba contra el pudoroso y tradicional uso del cuerpo. Por otra, se sustentó su abolición desde la concepción del riesgo de la actividad sexual remunerada al ser un vehículo de infecciones de transmisión sexual.

 El trabajo sexual se considera como un trabajo siempre y cuando se realice con el total consentimiento de la persona que lo ejecuta. Así mismo, se separa del concepto de trata de personas con fines de explotación sexual. Los derechos de las mujeres que se dedican al trabajo sexual, los organismos internacionales y las organizaciones no gubernamentales, admitieron la necesidad de promocionar los servicios de apoyo y atención a las trabajadoras del sexo para así  evitar más infecciones  de transmisión sexual.


PRUEBAS PARA DIAGNÓSTICO DE ITS

Las pruebas para diagnóstico de ITS pueden aplicarse para buscar una sola de estas infecciones o bien incluir varias pruebas individuales para una amplia gama de ellas, entre ellas las pruebas para sífilis, gonorrea, chlamydia, hepatitis y las pruebas de VIH. Sin embargo, no existe ningún procedimiento que pueda aplicarse para detectar la presencia de absolutamente todos los agentes infecciosos, así que es importante saber para cuál de las diferentes ETS sirve cada una de las pruebas.





HISTORIA DE LOS TRATAMIENTOS

Durante este período se reconoció la importancia del seguimiento de las pistas de infectados para tratar las ETS. Llevando las pistas de las parejas sexuales de los individuos infectados, haciéndoles exámenes para confirmar si estaban infectados, tratando al infectado y siguiendo a su vez las pistas de sus contactos, las clínicas de las ETS podían ser muy efectivas en la supresión de infecciones en la población en general.